Es la obra cumbre de nuestra literatura, editada cientos de veces, y traducida a todas las lenguas cultas del mundo. Las dos partes de que consta se publicaron en 1605 y 1616.
El Quijote tuvo mucho éxito. Pero en el siglo XVII se leyó simplemente como un libro humorístico que se burlaba de los libros de caballerías. En el siglo XVIII se le consideró como una obra clásica y como modelo de lenguaje. Los españoles empezaron a sentirse muy orgullosos de la novela que muchos extranjeros intentaron imitar que la crítica de éstos sitúa el Quijote entre las grandes creaciones del ingenio humano. En el siglo XIX, con el Romanticismo, la fama del libro aumentó y el caballero Don Quijote es convertido en símbolo del hombre que lucha por su verdad contra el mundo.
El hidalgo encarna el impulso ideal que, en el corazón del hombre, convive con el tosco sentido común representado en la novela por Sancho Panza. A don Quijote lo mueven la fe en la justicia, el ansia de libertad, el valor y el amor. Sancho, rústico y glotón, no entiende tales ideales; pero, poco a poco, la fidelidad a su señor le hace participar de aquella bondad de espíritu y anhelo de bien. Así, se ha podido hablar de la progresiva quijotización de Sancho.
Descripción de don Quijote y Sancho: Idealismo y Realismo
La caracterización de los personajes es una muestra de genialidad. Estas son las características principales:
|
Don Quijote: es un personaje muy complejo capaz de mezclar los hechos más disparatados con una inteligencia y, a veces, una lucidez fuera de lo común. Es bueno, se mueve por los altos ideales y por amor, no distingue la realidad y la ficción. Más aún, transforma la realidad para acomodarla a su ficción.
| Sancho Panza: representa el realismo, el sentimiento práctico de la vida, la visión materialista, es leal aunque también es escéptico y le mueve el deseo de prosperar. |