Louvre
París Francia

El Museo Nacional del Louvre está concebido por sus gestores como un gran museo enciclopédico del arte universal. Sus orígenes como museo se remontan a la Ilustración, que asienta el concepto de saber enciclopédico.

Habiendo sido desde sus orígenes residencia real, siempre estuvo abierto a clases de arte y exposición de galerías para miembros de la Academia y artistas. Cuando se organizó como Museo Nacional se planteó como una gran escuela de arte, manteniendo su utilidad para los artistas, los estudiosos y más tarde, ya en el siglo XIX, para el público en general. Esta intención didáctica la readaptaron los ilustrados españoles cuando organizaron la colección del Museo del Prado en Madrid. El edificio en sí resulta una muestra de la evolución de la arquitectura y del gusto coleccionista en Francia.

El Palais du Louvre se levanta en los terrenos de un castillo de la Edad Media, del cual se conservan los cimientos y parte del foso. Sobre esta edificación se asentó uno de los mayores palacios reales de toda Europa; en 1527, Francisco I, rey de Francia y gran mecenas de las artes, encargó a su arquitecto Pierre Lescot una residencia próxima al núcleo cortesano de la Cité, en París. El gusto del monarca se decantaba por el Renacimiento italiano, estilo que empleó Lescot para realizar un edificio clásico organizado alrededor de un patio cuadrado, el Cour Carré. Dentro de esta primera fase de construcción hemos de mencionar otras dos intervenciones de importancia. La primera fue llevada a cabo por el sucesor de Francisco I, Enrique II; la segunda corresponde a la viuda de éste, Catalina de Médici, quien en 1564 encargó a Philibert de l'Orme la construcción de una segunda residencia real al oeste del Louvre, en los jardines de las Tullerías.

Esta construcción constituye la primera ampliación del Louvre, puesto que en 1595 se unieron ambas residencias. Un segundo bloque de remodelaciones corresponde al siglo XVII, durante el cual se produjeron alternativamente un abandono de la residencia, que se convirtió en un mercado repleto de chabolas adosadas a los muros, y la restauración de la fachada ordenada por Luis XIV. Estas obras son las que marcan la estética actual del edificio, sujetas al estricto Barroco francés. Los arquitectos fueron Claude Perrault, autor del proyecto y doctor en Medicina, Le Vau y Le Brun.

La intervención tuvo lugar entre los años 1667 y 1670. La última obra histórica tuvo lugar en 1800, bajo el reinado y el impulso personal de Napoleón Bonaparte. Ordenó construir el gran arco triunfal frente a la fachada, el llamado Arc du Carrousel; también llevó a cabo diversas tareas de restauración y la construcción del ala del Sena, encargada a los arquitectos Percier y Fontaine. Las obras las remataría Napoleón III, sobrino del emperador, con el ala norte en paralelo a la del Sena, lo que dota de simetría al conjunto. Hoy día, el Louvre ha sido ampliado recientemente: el denominado Grand Louvre, llevado a cabo por el arquitecto Ieoh Ming Pei en 1995. En esta ampliación se ha pretendido recoger nuevos criterios museológicos que flexibilicen las posibilidades del recinto y aumenten sus servicios.

Es por ello que hoy cuenta con una extensísima zona lúdica que incluye restaurantes, librerías y tiendas de recuerdos, a lo cual se han añadido salas de proyecciones, de documentación e información bibliográfica, etc. Siendo un museo de carácter enciclopédico alberga un descomunal depósito artístico, que ha sido organizado en siete departamentos temáticos: las Antigüedades Orientales y las Artes del Islam, las Antigüedades Egipcias, las Antigüedades Griegas, Etruscas y Romanas, los Objetos de Arte en general, las Esculturas, las Artes Gráficas y, por último, su estupenda colección de Pintura. Aparte de estas áreas temáticas existe otra, referida en exclusiva al propio Louvre: el Louvre Medieval y la Historia del Louvre.

En esta área se pueden observar los cimientos y parte del foso que rodeaba al primitivo castillo fortificado que era el Palais du Louvre. La formación de la colección sigue una evolución similar a la de la colección real española que se recoge en el Museo del Prado de Madrid. Cada rey impuso sus gustos personales y se ocupó de organizar las nuevas adquisiciones, hasta que durante los siglos XIX y XX las donaciones particulares o la intervención del Estado fueron las encargadas de incrementar los fondos y compensar los vacíos artísticos.

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